Pintura para fachadas cómo elegirlas

Pintura para fachadas, ¿cómo elegirla y en base a qué?

Publicado por nanoim | rehabilitacion de edificios, rehabilitacion de fachadas

 

Pintura para fachadas las hay de todas las composiciones y colores. Lo difícil es dar con la más eficaz según con las patologías que presenten las superficies exteriores del edificio. Déjate aconsejar por un experto rehabilitación de fachadas o te perderás mucho tiempo y dinero.

Mantener pintada la fachada de un edificio así como todas las partes exteriores del mismo es importantísimo. No. Se trata de una cuestión estética. Es una forma práctica y eficaz de mantener en buen estado la superficie base.

Es más, todos los elementos constructivos que permanecen durante años bajo un recubrimiento ven protegidos sus componentes frente a un posible deterioro. Se evita de este modo que aparezcan grietas, humedades y desprendimientos.

Por lo tanto, se hace preciso la aplicación regular de pintura para fachadas para mantener en condiciones óptimas la superficie exterior. Ello ahorrará a propietarios y vecinos futuros trabajos de rehabilitación más profundos, y asegurará su correcta conservación.

Según patologías

Igual de importante es tener claro cuál es el tipo de pintura para fachadas que tenemos que aplicar en cada caso.

Por ejemplo, no es conveniente aplicar una pintura interior en exteriores. Ya que no cuenta con los componentes necesarios para proporcionar una buena protección. Y porque su durabilidad será mucho menor.

Los productos que pueden ser aplicados para mantener el buen estado de la superficie exterior de un edificio son muy variados.

Si bien tu elección o la del profesional que se encargue de la rehabilitación de la fachada va a depender, primero, de las patologías que presente. Y, después, de los componentes de la pintura de fachadas, la protección deseada y al dinero que estés dispuesto a pagar.

El perfil de propiedades de una pintura viene determinado por sus ‘valores internos’. Es decir, por el ligante (principio de adhesión), los pigmentos (colorantes), las cargas (engrosares) y los aditivos que la componen. Las diferencias entre unas pinturas y otras pueden llegar a ser muy grandes.

Al elegir una pintura para fachadas

Tienes que tener en cuenta una serie de aspectos como el estado de la fachada, a ubicación del edificio, la adherencia de la superficie y la calidad de la pintura.

Estado de la fachada: 

Es muy importante conocer la situación en la que se encuentra la superficie exterior. De presentar problemas de grietas, fisuras, moho o mal aislamiento, primero habrá que solventar estos inconvenientes antes de aplicar la pintura.

Es decir, tenemos que sanear por completo el soporte sobre el que vamos a aplicar el revestimiento o pintura de fachadas.

De esta forma, nos aseguramos que a la hora de aplicarla, el soporte esté firme e igualado.

Ubicación del edificio: 

La zona en la que se ubica el inmueble también es importante. Condicionará el tipo de pintura a escoger según el clima en el que nos encontremos.

Por ejemplo, si se se trata de una región muy lluviosa habrá que recurrir a productos resistentes al agua. Por el contrario, si se localiza en una zona de mucho sol y altas temperaturas, será conveniente que la pintura sea resistente a los rayos UV.

Adherencia de la superficie: 

Si la fachada presenta problemas de adherencia tendremos dificultades a la hora de aplicar la pintura para fachadas.

Por eso, es conveniente detectarlo al principio y recurrir al uso de una imprimación si es necesario. Con ello, conseguiremos una mayor adherencia de la pintura. Y evitaremos que la superficie se agriete en un futuro.

Calidad de la pintura:

Este factor puede repercutir, sobre todo, en el efecto de cubrir o rellenar y en el rendimiento del producto.

Una pintura de elevada calidad cubrirá o tapará más y será más resistente. Además, supondrá un ahorro en cuanto a tiempo y dinero, porque una pintura de alta cubrición requiere dar menos pasadas.

Pintura para fachadas más comunes

Pinturas plásticas y acrílicas, recubrimientos acrílicos:

La pintura para fachadas plástica y la acrílica son muy similares. En muchos casos suelen confundirse una con otra, utilizándose para el mismo fin.

La pequeña diferencia entre ellas está en la resina con lo que están formuladas. Este factor pone en ventaja a las pinturas acrílicas dejando atrás a las plásticas.

Para superficies exteriores, las acrílicas ofrecen mayor resistencia a la intemperie. Aunque a un costo un poco más elevado. Entre otras condiciones favorables, tienen una resistencia al rozamiento alta, son muy impermeables y aguantan muy bien el paso del tiempo sin decolorarse.

Como inconvenientes tienen en su contra ser poco transpirables. Por ello, sólo habrá que aplicarlas en fachadas que tengan doble hoja de cierre de dimensiones adecuadas.

Las pinturas plásticas pueden ser una opción más económica. Pero no por ello una mala elección. Actualmente, los fabricantes utilizan aditivos que mejoran sus prestaciones. Y hacen que sean un buen material para proteger las paredes exteriores.

Recubrimiento elastomérico, pintura elástica:

El término elastomérico hace referencia a los polímeros con propiedades elásticas como componentes esenciales de éste tipo de pinturas para fachadas.

Por ello, cuando se necesita impermeabilizar y recubrir una superficie exterior con pequeñas fisuras, la pintura elástica es una de las mejores opciones.

Dependiendo del fabricante, estos recubrimientos pueden tener mayores o menores propiedades elásticas. Pero, generalmente, cubren porosidades, fisuras de hasta 1 mm., además de cuidar la fachada del agua de lluvia.

Esta pintura es apta para la aplicación sobre yeso, hormigón, ladrillo y revoques.

Pintura de resina de silicona (al siloxano):

La mayor cualidad de las pinturas para fachada a base de resina de silicona es la de formar una película microporosa. Esto evita la absorción del agua de lluvia del exterior.

Pero esto también permite la eliminación de la humedad contenida en el interior del muro, que es repelida en forma de vapor de agua a través de la película. Esto facilita que la superficie libere totalmente la humedad de capilaridad proveniente del interior.

La pintura puede ser opaca, de diversos colores o tratarse de revestimientos transparentes. Estos últimos son muy utilizados en la protección de muros de ladrillo a la vista, piedra u hormigón.

La aplicación de este material evita la formación de manchas de hongos, hollín y la adherencia excesiva de polvo.

Muchos de los revestimientos llamados ‘hidrófugos transparentes’ no son más que pinturas de resina de silicona.

Pinturas de silicato, revestimientos al silicato:

Las pinturas para fachadas al silicato son especiales para superficies exteriores debido a su durabilidad, resistencia a la intemperie y a la humedad.

Se trata de una pintura mineral cuyo aglutinante es el silicato potásico, que se adhiere a superficies de origen mineral como ladrillos, hormigón y revoques mediante reacción química.

Son idóneas para la aplicación en paredes con humedad residual, ya que no forman película y son permeables al vapor de agua. Permiten transpirar a la superficie pintada.

Aunque no son adecuadas para aplicar sobre maderas, plásticos o pinturas a base de resinas, últimamente los fabricantes han desarrollado pinturas de silicato que sí se adhieren sobre otras plásticas y sintéticas.

Pintura termoaislante:

Es una pintura para fachadas de última tecnología. Está compuesta de microesferas de vidrio huecas, que hacen una rotura de puente térmico.

Aplicándola en los cantos de forjado, pilares, muros, etc., conseguimos un efecto continuo de temperatura sobre los soportes de hormigón en su unión con la tabiquería. Aportándolos propiedades anticondensación y de aislamiento sonoro.

En Nanoim, en rehabilitación de fachadas, utilizamos, sobre todo, pinturas acrílicas y de silicato.

Las primeras para superficies exteriores sometidas a condiciones climatológicas y ambientales exigentes por su máxima protección y durabilidad.

Y las segundas, porque el silicato potásico es un ligante natural que se une químicamente a soportes minerales como piedra, revoco y hormigón. Mediante ese proceso se genera una unión mucho más resistente que la adherencia meramente superficial de las pinturas de dispersión habituales. Además y muy importante, su composición con base mineral ofrece grandes ventajas desde el punto de vista ecológico.

Procuramos prescindir de sustancias dañinas como disolventes, plastificantes y conservantes. ¿Te parece importante?

Si con este artículo hemos resuelto algunas o todas tus dudas respecto a la pintura para fachadas a elegir “nos damos con un canto en los dientes”, Y si lo compartes, superagradecidos.

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